LOS MATERIALES NATURALES EN EL JUEGO

Los materiales naturales son aquellos que podemos encontrar en nuestro entorno más cercano y que no han sido “fabricados” para tal finalidad. Hay una variedad mucho más amplia de la que podemos pensar en un primer momento: piñas, tierra, hojas de árboles, piedras, palos, conchas de la playa…
Por otro lado, podemos encontrar lo que conocemos como material estructurado. Este engloba a todo aquel que ha sido diseñado y fabricado para cumplir una función concreta y específica. Este grupo engloba desde coches o pelotas, que son juguetes más simples, a videoconsolas y juguetes electrónicos.

¿Qué ventajas nos ofrece el material natural frente al material estructurado?
En primer lugar, el material natural está mucho más próximo a nosotros, tenemos un alcance mucho más sencillo a él y obviamente es un material mucho más barato. Pero estas no son razones de peso para decantarnos por un material u otro.
Lo más importante de los materiales naturales es que no limitan el juego y la acción para el niño, es decir, fomenta que el niño deje volar su imaginación y de usos nuevos a estos materiales. Por ejemplo, un coche va a ser siempre un coche. Podrá ir por suelo o agua, pero nunca será un barco. Mientras que un palo puede ser una escoba, una espada, un avión, y mil cosas distintas que los más pequeños pueden imaginar.
Otra de las grandes ventajas de los materiales naturales es que permiten al niño manipular, investigar y jugar, obteniendo de este modo información sobre nuestro entorno y las reglas que lo dirigen.
También podríamos hablar del pensamiento lógico que desarrollan los niños a la hora de clasificar materiales, hacer construcciones, completar series…

Conclusiones sobre el material natural
Los materiales naturales nos ayudan a abrir la mente tanto a adultos como a niños y nos hacen darnos cuenta de las múltiples utilidades que tienen los objetos mas sencillos que podemos encontrarnos en nuestro alrededor, así como un acercamiento a las leyes de la física que rigen nuestro entorno.
Así pues, debemos dejar a nuestros niños que salgan al parque, que den un paseo por la montaña. Que construyan cabañas con palos, que tiren piedras o hagan colecciones de conchas. Estas experiencias les acercarán al mundo real de la forma que a ellos les resulta más sencilla, manipulando y explorando con sus propios medios.

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