LOS REGALOS DE NAVIDAD

No hay duda de que las Navidades son unas fechas muy deseadas por los más pequeños de la casa ya que esperan recibir sus regalos. Pero expertos en psicología infantil aconsejan que cada niño no reciba mas de cuatro regalos por Navidad. Así mismo, recomiendan que los padres fomentes valores como solidaridad en los más pequeños de la casa. Como, por ejemplo, que los niños donen juguetes que tienen en sus casas antes de la llegada de la Navidad o que incluyan en su lista de deseos un regalo para los niños más desfavorecidos.

 

¿Qué incluir en esos cuatro regalos?

Los pequeños se dejan influenciar por la publicidad queriendo pedir todo lo que ven en la televisión o en los catálogos de juguetes. Y los adultos, queremos satisfacer estos deseos y darles alguna sorpresa extra con la idea de hacer más especial este momento.

Pero los expertos recomiendan la regla de los cuatro regalos:

  1. Algo que sirva para llevar (ropa, zapatos, complementos…).
  2. Algo para leer
  3. Algo que realmente deseen.
  4. Algo que realmente necesiten.

Una de las principales recomendaciones para este fin, es que haya consenso entre las familias y apuesten por una mayor calidad de los regalos en detrimento de la cantidad. Pero podemos asegurar que la realidad es muy distinta. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) se asegura que son diez la media de juguetes que recibe un niño en estas fechas.

Viendo que en ocasiones parece que es imposible llevar la práctica de los cuatro regalos a la realidad, los expertos recomiendan que los pequeños tengan sólo cuatro o cinco juguetes y los demás se guarden para ir “racionándoselo” a los niños durante el resto del año.

 

¿Qué podemos regalar a un bebe de 0 a 3 años?

Es muy importante que la elección del juguete vaya acorde a la edad del niño pues en cada etapa de desarrollo tiene habilidades y destrezas diferentes. Si le damos a un niño pequeño un juguete para un niño de mayor edad, puede sentirse frustrado y no lo usará. En el caso contrario, si le regalamos un juguete para pequeños a un niño mayor se aburrirá y acabará dejándolo de lado.

Por tanto, vamos a dejaros una pequeña lista de recomendaciones para bebés divididas por rangos de edad:

Regalos para bebés de 0 a 12 meses

  • Juguetes sensoriales: Juguetes blanditos con texturas, juguetes para la bañera, mordedores, mantitas de actividades, sonajeros, juguetes para el cochecito, espejos.
  • Libros blanditos: Libros de tela con diferentes texturas y colores para estimular los sentidos.
  • Luces y sonidos: Móviles de cuna, lámparas musicales, carrillones, así como móviles de juguete blanditos o cualquier juguete que emita luces y sonido.

Regalos para niños de uno a dos años

  • Apilables y encajables: Juguetes de manipulación y construcción sencillos que contribuyan a la coordinación ojo-mano, preferiblemente de materiales naturales como la madera. Cubos, bloques de construcción, juguetes de ensartar simples, etc.
  • Juguetes de arrastre: Juguetes con ruedas que puedan arrastrar mientras caminan, juguetes que ayudan a dar los primeros pasos.
  • Mesas de actividades: Con relojes, espejos, circuitos. Mesas de luz, o mesas sensoriales, pianos u otro tipo de juguetes con botones y sonidos.
  • Libros: Los primeros libros deben tener hojas gruesas con imágenes vistosas que estimulen la imaginación.

Regalos para niños de dos a tres años

  • Juegos de construcción: De ocho a diez piezas grandes, piezas encajables de madera con poco peso y sin aristas que puedan hacerle daño.
  • Primeros muñecos de juego simbólico: De materiales naturales como el algodón, que fomente la creatividad y la imitación por parte de los niños. Es muy importante no caer en estereotipos de género y dejar que sean los niños los protagonistas de su juego.
  • Juegos para pintar y dibujar: primeros acercamientos al arte. Pinceles, ceras, acuarelas, rotuladores lavables, etc.
  • Instrumentos musicales sencillos: Xilófonos, panderetas, tambores, maracas y pianos.

SENTAR AL BEBÉ

En muchas ocasiones vemos como los papás sientan a sus bebés antes de que ellos sean capaces de hacerlo por sí mismos, incluso con la intención de enseñarles a hacerlo. Pero lo cierto es que los niños no necesitan que nadie les enseñe a sentarse o a caminar. Ellos pueden hacerlo por si mismos siempre que dispongan de libertad de movimiento en el suelo. Lo cierto es que en el mercado hay una gran variedad de productos para sentar a los bebés, pero, muy en contra de lo que puede parecer en un primer momento, estos artículos dificultan el correcto desarrollo del niño. Por tanto, los asientos de baño, hamaquitas… no son recomendables si el niño aun no es capaz de sentarse por si mismo.

El hecho de que el bebé no pueda sentarse por si mismo, quiere decir que su cuerpo no está todavía preparado para ello, por tanto, no hay que forzarle.

 

¿POR QUÉ NO DEBE HACERSE?

Os detallamos varias razones por la que esta es una práctica que evitar con los bebés:

  • El rol del bebé pasa a ser totalmente pasivo ya que en esa posición no puede hacer otra cosa más que observar, ya que no tiene el control para poder moverse por si mismo. De este modo se convierte en dependiente del adulto en vez de ser autónomo para poder aprender a controlar su cuerpo y a descubrir su entorno.
  • Sabemos que la inteligencia del bebé en esta etapa se desarrolla de a través de sus sentidos y del movimiento. Si impedimos este movimiento, estamos poniendo trabas al desarrollo de su inteligencia.
  • Los bebés tienden a cambiar constantemente de postura. Si lo forzamos al sentado, en cuanto se cansa, no pude libremente adquirir una nueva posición, sino que tiene que recurrir al adulto para que lo cambie.
  • Al sentarlos, podemos provocar una sobrecarga en su espalda, que más adelante pueda contribuir en la aparición de escoliosis u otras dolencias.
  • Si la posición del bebé es demasiado arqueada al sentarse, su capacidad respiratoria varía, lo cual puede causarle dificultades respiratorias.
  • Al sentar al bebé conseguimos que integre el plano vertical antes en el horizontal de lo que ocurriría si se hiciese de forma natural. Esto puede acarrear problemas de visión y de enfoque.
  • Por otra parte, si el bebé tiene que apoyarse en las manos para sujetarse o no perder el equilibrio, su coordinación se ve limitada, ya que no puede coger los objetos de su entorno e interactuar con él.
  • Las piernas, que son las protagonistas del movimiento del niño, adquieren un papel meramente pasivo.
  • Otra de las consecuencias de un sentado prematuro, es que el bebé va a tener más dificultades para gatear, ya que durante el tiempo que ha estado sentado, ha perdido oportunidades de movimiento y experiencias previas.
  • El gateo previo al “verdadero”, ese en el que los niños van con una rodilla y un pie u otras variantes similares, hace que el bebé vaya corrigiendo su técnica y aprendiendo a integrar los patrones que posteriormente le servirán para gatear de manera correcta. En cambio, en niños que no han tenido esa libertad para experimentar, vemos como muy frecuentemente se desplazan arrastrando el culete o con una pierna delante y otra detrás, lo cual no es beneficioso ni para la cadera ni para la espalda del bebé.

¿CUÁNDO APRENDEN LOS BEBÉS A SENTARSE SOLOS?

Dependiendo del tiempo que haya pasado en el suelo, de las experiencias que tenga, esto determinará el momento en el que él esté preparado para hacerlo. Normalmente suele hacerse en torno a los 9 meses, pero varía de un bebé a otro.

Un niño que tiene libertad de movimiento, aprende a sentarse a la par o un poco después de aprender a gatear. Lo hace desde la posición de boca abajo o de costado, pero nunca haciendo fuerza con los abdominales (esto ya lo hará de adulto).

Para que un niño aprenda a sentarse por si solo, es necesario que previamente haya pasado por las fases anteriores (girarse, reptar…) Sólo después de practicarlo en múltiples ocasiones, estará preparado para hacerlo.

Por tanto, hay que potenciar el movimiento en los bebés, pero respetando sus ritmos y sin hacer que se salte ninguna de las etapas.