6 JUEGOS QUE ESTIMULAN LA INTELIGENCIA DE LOS PEQUES

Mediante los juegos podemos ayudar a los más pequeños a desarrollar su inteligencia y su imaginación. Existen actividades divertidas que puedes hacer con ellos, o dejarles participar solitos viendo cómo ellos gestionan el juego.

Es muy importante saber identificar qué actividad es mejor en función del momento de desarrollo en el que se encuentre tu hijo, y sus intereses propios.

 

1º Bloques de construcciones

Muy interesantes para adentrarse en la resolución de problemas con un razonamiento causa-efecto. A través de estas actividades, los niños comienzan a cultivar su paciencia y estimular su curiosidad. Al mismo tiempo que aprenden a utilizar estrategias para alcanzar un objetivo. Mediante la práctica, poco a poco los niños irán ganando más confianza en si mismos y en su capacidad para resolver este problema.

Comenzaremos creando estructuras simples, como filas o columnas de poca altura. Pídele al peque que repita el patrón animándole a ello. Si no lo consigue, podremos guiarle y tenerlo en cuenta para cuando creemos un nuevo patrón. Es importante que le apoyemos y reforcemos cada logro que consiga, ya que esto le hará sentir seguro de sí mismo y le motivará para seguir jugando. A medida que el peque se vuelve más hábil, los patrones irán aumentando su complejidad, siempre respetando su ritmo y tiempo de aprendizaje.

2º Rompecabezas

Pensar hace que se creen nuevas conexiones neuronales en el cerebro, o refuerzan las que ya existen. Una forma divertida de hacerlo es mediante el juego del rompecabezas. Este juego implica que el niño ponga en práctica el razonamiento, la capacidad de elección y la coordinación ojo-mano; tres elementos que potencian el desarrollo del cerebro del bebé.

 

​3º Quitar la cinta

Prestar atención y concentrarse es una habilidad básica y necesaria para ayudar a los peques a desarrollar otras formas de aprendizaje. Una actividad muy recomendable para esto es pegar largas tiras de cinta de papel o tela en una mesa u otra superficie plana. Hay que entrelazar un poco las cintas. Luego, le enseñamos al peque a desenredar y quitar las cintas para dejar que sea el mismo quien las ponga y quite a su antojo.

 

4º Apilar

Se puede llevar a cabo tanto con bloques destinados a esta finalidad, como con cualquier otro objeto. La meta es conseguir que vaya apilando los objetos consiguiendo la máxima altura posible sin que se caigan. Para ello el peque tiene que colocarlos de forma correcta, para que mantengan el equilibrio y teniendo cuidado con sus propios movimientos para no derribar la torre.

5º Leer cuentos

Hay que prestar atención a la selección de cuentos que hagamos para nuestros peques. Es preferible decantarse por libros que contengan imágenes claras y que aparezcan objetos familiares para él.

Varios estudios demuestran que leer frecuentemente libros en voz alta a los bebes es la forma más efectiva de que aprendan las habilidades de lenguaje. Escuchando leer y hablar a los demás hará que vayan aprendiendo las reglas gramaticales. Los niños necesitan un entorno rico en lenguaje para que tengan un buen desarrollo cerebral y de lenguaje. La capacidad del cerebro para crear conexiones con lo que van aprendiendo hace que sea tan fácil para los niños aprender un lenguaje.

Por tanto, cuantas más palabras escuchen cuando son pequeños, más conexiones logrará crear su cerebro. Los niños aprenden un idioma escuchando las palabras una y otra vez. Es por eso por cuanto más hables con tu peque, mejor; esto aumenta la cantidad de palabras que él reconocerá y finalmente comprenderá.

 

6º Jugar con arena

Darle la oportunidad de jugar con arena en lugares como la playa o un arenero es una experiencia muy enriquecedora para ellos. Pueden utilizar objetos destinados para ello o simples utensilios de cocina para crear formas o dibujar en ella. Es un entorno perfecto para iniciarse en la motricidad fina dibujando ondas en la arena, círculos… También pueden crear castillos de arena u otras construcciones.

Este juego les da la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad y desarrollar sus habilidades motoras finas.

Potenciar su creatividad e imaginación es una ayuda básica para desarrollar sus habilidades de pensamiento abstracto y resolución de problemas. La capacidad de los niños para generar nuevos pensamientos e ideas es esencial para una vida adulta productiva.

 

 

10 RAZONES PARA COGER A TU HIJO EN BRAZOS

Hoy en día es frecuente escuchar consejos como que no acostumbremos a los hijos a cogerlos en brazos, que los dejemos llorar que ya se le pasará… Pero hay muchos estudios que demuestran que coger a los bebes, abrazarlos y tenerlos junto a nosotros es muy beneficioso en muchos aspectos.

Para que podáis valorarlo por vosotros mismos, os dejamos una lista con diez de las muchas razones que existen:

  1. Aporta al bebe tranquilidad y seguridad

Coger a los niños y bebés en brazos les aporta seguridad, esto les permite desarrollar su personalidad en un clima de confianza y serenidad. Los niños que no reciben esta atención crecen invirtiendo demasiada energía y tiempo en velar por su seguridad. Suelen estar siempre alerta y buscan llamar la atención de los padres. En cambio, cuando un niño tiende a sentirse seguro y protegido, toda su energía puede ir destinada a cosas más productivas como jugar, observar, aprender….

 

  1. Retrasa la llegada al mundo de manera temprana

Eduard Punset explica que los bebés llegan al mundo de manera prematura, ya que cuando lo hacen, no están preparados para esta vida, ya que la evolución del cuerpo del ser humano hace que los bebés nazcan con la cabeza más pequeña para poder pasar por el canal del parto.

Por esta razón los primeros meses son bastante complicados para ellos y sus padres. Son muy susceptibles, se agobian cuando están solos, no son capaces de calmarse por si mismos…

 

  1. Los brazos para calmar el llanto

En muchas ocasiones, los bebés nos están reclamando contacto, cariño y seguridad. Antiguamente se asociaba a hambre, necesidad de cambiar el pañal o sueño. Actualmente, ha quedado demostrado que en la mayor parte de las ocasiones es por necesidad de afecto.

Hay padres que lo llaman “tomar el pelo” pero es la forma que ellos tienen de reclamar algo que hacemos también los adultos, un beso, un abrazo…

 

  1. Cuantos más brazos, menos cólicos

Un estudio de 1986 ya puso de manifiesto que los bebés que pasaban más rato en brazos, más tranquilos están y menos agobio y estrés sienten, lloraban menos por las tardes.

A partir de los tres meses, el llanto se iguala tanto en unos como en otros. Pero los que han sido cogidos en brazos, su cerebro e ha ido desarrollando en un entorno más agradable y han estrechado el vínculo con sus padres.

 

  1. Más brazos, menos aires

Otro motivo para coger a los niños es que en esta posición los niños hacen mejor la digestión y tienen menos dificultad a la hora de expulsar los aires.

Si a esto le añadimos que los niños cuando lloran tragan aire y en brazos lloran menos, esto contribuye a que los pequeños tengan menos aires.

 

  1. Se desarrollan viendo el mundo que ven papá y mamá

Cuando el niño está tumbado sólo ve el techo. Más adelante, al pasar a la silla, ven un poco más. En cambio, estando en brazos ven los mismo que su porteador, ven lo que hace y le oyen mejor. De esta manera le estamos enseñando de manera indirecta a vivir, cómo se desarrolla la vida a su alrededor y los estamos introduciendo poco a poco en nuestra sociedad y nuestra cultura.

 

  1. Se evita la plagiocefalia

La plagiocefalia es un aplanamiento del cráneo por el “abuso” de una posición por parte del bebé. Los casos han ido en aumento desde que se recomendó que los bebés durmiesen boca arriba para evitar la muerte súbita.

El exceso de cuna, cochecito, hamaca… solo agrava este problema. En cambio, cogiendo al bebé en brazos evitamos que haya un exceso de presión sobre su cabeza. .

 

  1. Son más felices, engordan más

Un estudio en varios orfanatos de Rumania evidenció que los niños que tienen más contacto físico positivo están más tranquilos, lo cual influye en su aumento de peso. Ya que, al no haber demasiados nervios ni estrés, no gastan tanta energía en estar alerta.

 

  1. Les ayuda a dormir

Los bebés prefieren dormir en brazos, siendo mecidos hasta conciliar el sueño. Esto es debido a que la tranquilidad que les ofrecen los brazos de papá y mamá hacen que sus niveles de estrés bajen, por tanto, se relajen más y puedan dormirse más fácilmente.

 

  1. Ayuda a madres y padres a vincularse con sus hijos

Por último, pero no menos importante, cabe resaltar que cuanto más próximos están los niños y sus padres, mejor es el entendimiento y el conocimiento entre ellos, por tanto, mejor es la relación entre ambos.